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Antropologías cotidianas

Respecto de la misión de la disciplina antropológica figuras consideradas los padres, como Franz Boas o Radcliffe Brown, se preguntaron en reiteradas ocasiones sobre su especificidad. El primero, conocido por su enfoque historicista, y el segundo, ligado al estructural-funcionalismo; ambos deseaban hallar las llamadas lógicas de producción cultural. Buscaban los ideales prototípicos a través de los rasgos típicamente primitivos, los que en Occidente se consideraban “primitivos”, tarea frecuente y fecunda en los primeros pasos por el continente africano. Descubrir y comprender las acciones-en-relación de los sujetos y los sentidos que cada grupo humano da a sus convenciones sociales es y sigue siendo una tarea de lxs antropólogxs. Las miradas que observan siguen en continua transformación y las reflexiones continúan girando en torno a las siguientes cuestiones:

i) ¿Cómo construye el investigador las categorías de análisis?

ii) ¿Qué criterios determinan que unas categorías sean comparables culturalmente entre sí?

iii) ¿Cuál es el contexto de interpretación que surge del proceso etnográfico?

 

museo la plata

Intentaré responder a estas preguntas con una experiencia reciente cuando tuve la oportunidad de colaborar con la Universidad de La Plata (Argentina) como ayudante del equipo docente de la licenciatura de Antropología. Durante aquellos meses mi tarea consistía en fomentar el diálogo entre alumnxs y docentes sobre otras perspectivas de abordaje de la disciplina teniendo en cuenta mi formación de grado en Antropología Social y Cultural en una universidad española. En este sentido las clases semanales fueron para mí un continuo ejercicio fortuito de comparación, aprovecho la ocasión para hacer público mi agradecimiento a las personas que lo hicieron posible.

 

museo2Estando al sur del Sur, imparable humedad, y la inagotable variedad de verdes en pleno corazón del Bosque de la ciudad de La Plata se encuentra la Facultad de Ciencias Naturales y Museo. La disposición de los asientos de lxs alumnxs, como si de un laboratorio de biología se tratase (frío marmol dispuesto a lo largo en filas paralelas), los paquetes de bizcochitos y galletitas junto a los termos del mate sobre las mesas de trabajo. Alumnxs y docentes compartiendo mate y experiencias. La influencia de P. Freire en la actitud de lxs docentes de no fomentar el “asistencialismo” en clase  y fundamentalmente las formas de abordar las categorías de análisis desde otras miradas formaban parte de un escenario particular ofreciendo un nuevo contexto de interpretación. Allí entre el marcado peso de la biología que el Museo de La Plata ejercía (y ejerce) en la licenciatura de Antropología y el interés del cuerpo docente de la asignatura por cambiar la perspectiva de abordaje, quizás entre la naturaleza y la cultura, releía las etnografías clásicas del siglo XX.

Antes de finalizar el curso la responsable de la cátedra me pidió que haga una breve presentación para lxs alumnxs de mi trabajo de campo llevado a cabo entre España, Argentina y Paraguay, para presentar otras formas de enfocar  la disciplina. Uno de mis objetivos fue proponer a lxs alumnxs un trabajo de campo comprometido con los sujetos subalternos, lxs excluídxs, mi antropología era (y es) feminista, reflexiva y decolonizadora; observo procesos contemporáneos de transversales e históricas colonizaciones. Busco mi propia antropología (al igual que lo han hecho otrxs antaño) y a la vez  intento que el conocimiento del otro sea un acto colectivo de participación para la construcción de espacios comunes para el diálogo. La etnografía que presenté no estaba exenta de emociones y compromiso social con el otro, quizás como una profunda forma de agradecimiento, tal y como propone en “Código de ética desde la base” un admirado antropólogo canadiense: Maximilian Forte.

Algunxs, creo, lo llegaron a entender, otrxs contestaron: “Yo quiero hacer ciencia”.

#antropología #pedagogía #culturas #categorías #etnogtafía #ciencia

Imágenes propias: #LaPlata #2015
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ETNO-BIOGRAFÍA PARA EL ALMA

Casabindo es una localidad de la provincia de Jujuy en el noroeste de la República Argentina (en la Puna jujeña) y una vez al año “el pueblo se alegra como si hubiera vuelto el oro” (Prelorán J., 2000) otrora único atractivo para los conquistadores. Las formas de vida sub-alternas incorporan en su cosmovisión la naturaleza y las prácticas culturales como protagonistas y testigo de los acontecimientos sociales de los pobladores del altiplano.

El cortometraje adjunto fue construido a partir de una metodología que el propio autor calificó de “no científica”, por estar “guionada, manipulada, los actores no son cualquier persona” (Ibíd.), considero necesario recordar que los/as antropólogos/as también elegimos a nuestros informantes -individuos o grupos de individuos- y organizamos  la información para que se ‘adapte’ a los objetivos de la investigación buscando una lógica subyacente a los acontecimientos observados formando un todo argumentado. Es la contaminación generada por la subjetividad de los sentimientos, una “debilidad” que  la Antropología convencional no se ha permitido en la empresa de la producción del conocimiento científico: tristeza, culpa, miedo, felicidad, pasión y gratitud. En este sentido elaborar un análisis de los símbolos que conforman la vida de Casabindo, y de cualquier otro pueblo, puede llegar a consistir una tarea de investigación pero también un juego de la imaginación subjetiva en el intento de explorar la ambigüedad que los propios símbolos representan por su naturaleza híbrida y a la vez cohesionadora. La variedad simbólica descrita por el autor en el esfuerzo por dar vida a un lugar “que vive y está muriendo” adquiere mayor relevancia por ser un espacio caracterizado por condiciones adversas para la supervivencia -son formas de vida subyugadas por múltiples factores- y que a pesar del olvido histórico, político y económico que padece la región, al menos una vez al año, se reproduce una especie de esplendor que en otro momento el pueblo y sus gentes pudieron vivenciar.

Más recientemente los pobladores evocan alegría, esperanza, y confianza en un mundo mágico y compartido. En la ceremonia se materializan los diversos procesos de transculturación producidos a lo largo de los últimos siglos, los instrumentos utilizados son parte de un legado cultural en el cual participaron diferentes actores organizados en diferentes posiciones sociales y que hoy se manifiestan quizás en relaciones algo mas equitativas. Antaño, los recursos naturales como el oro, justificaron la introducción de marcadas diferecnias jerárquicas de clase y de raza entre los actores. Si tuviera que descubrir algún tipo de relación en las fases de la ceremonia podría decir que observo por un lado un paralelismo entre el día y la alegría y, por otro lado el atardecer y la tristeza con el momento del día en el que termina la fiesta donde los devotos están “cansados, callados y contentos, contentos porque están tristes” […] (Casabindo, 1965). Durante el esplendor del día la vida religiosa y ritual puede observarse a través de la conservada estructura arquitectónica de las construcciones de los otros -los colonizadores- pero que con el paso del tiempo albergan otras realidades simbólicas re interpretadas -y renovadas- constitutivas de los significados elaborados por los colonizados; la “Mamita” y la Virgen de Copacabana tienen identidad propia. Los pobladores de la región celebran sus propias creaciones; identidades hibridizadas -pero no híbridas- formando un mosaico de representaciones colectivas compartidas vivas. La orquesta formada por diversos instrumentos musicales tradicionales completa otra fase de la ceremonia ritual y bien podría considerarla como una fase liminal o de tránsito hacia el final. Por la tarde: El ocaso. En la plaza de toros los pobladores juegan con un animal pequeño y manso; en el presente ya no hay muertos en las corridas. En Casabindo el principio del final de la ceremonia -en la plaza-, se puede parecer a la impronta de los colonizadores porque los pobladores viven el final de la alegría, el final de la abundancia. Los procesos de transculturación en el que se enmarca el cortometraje aquí presentado podrían considerarse como una forma muy adecuada de entender procesos de transformación cultural en los que inexorablemente se pierden -pero también se ganan- particularidades que hacen de cada escenario social un lugar único e irrepetible. El carácter auténtico impregnado en la obra puede llegar a aproximar al espectador a una realidad desde la intimidad ofrecida por la llamada etno-biografía, una especie de etnográfia libremente practicada, sin ánimos de ser ciencia sino de transmitir el sentimiento de los seres -humanos y no humanos- que habitan y son parte de la realidad biosociopsicocultural desconocida. Quizás ese haya sido el aspecto más importante a destacar:

La etno-biografía fue creada para “educar el alma, educar el alma contra el racismo que no es otra cosa que desconocimiento”, mencionó el autor en una entrevista. Conocer, interpretar, y comprender al otro son tareas que todo/a antropólogo/a debe llevar a cabo pero quizás si la disciplina antropológica se librara de los estigmas provocados por la ‘razón’ podría asumir a los sentimientos como una característica humana y humanizante constitutiva del ser-humano capaz de producir, al igual que el intelecto, conocimiento científico . Sólo así podríamos re-pensar la subjetividad (y las diferentes dimensiones de su expresión) como un factor importante en el proceso de construcción etnográfica.

imagen: http://boomerangviajes.tur.ar/holiday_tag/aventura/

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PUNA JUJEÑA QUERIDA

Este cortometraje representa brevemente la obra del destacado pintor argentino Medardo Pantoja, nacido en Tilcara provincia de Jujuy el 8 de junio de 1906. Se puede apreciar la temática de las obras de este artista, su modo de ver la realidad de los pueblos de la puna jujeña: lugares públicos de interacción social como el mercado o las fiestas de Carnaval en el norte argentino son sin duda el reflejo de una forma de vida que integra la cultura andina y el mestizaje poscolonialista. Los paisajes naturales y humanos se articulan en las dinámicas de los nativos ofreciendo un marco de reflexión sobre la importancia de la construcción de medios escritos, orales y en este caso también audiovisuales que nos acercan a otras culturas.

El Trópico, Tilcara, Quebrada de Humauaca, Yavi, Calillegua, La Zafra, Basurales y Carnaval, títulos de diferentes obras que en el contexto del norte argentino tienen una significación profunda. La zafra como símbolo del impacto del colonialismo a través de los diferentes ingenios azucareros en la provincia de Jujuy o la relevancia del Carnaval (la imagen del demonio particularmente) como fusión de las culturas pre colombinas y el colonialismo. La música y los sonidos de la natureleza completan el escenario en el que se desarrolla el trabajo del pintor.