Globalización (es)

“Incluso hasta un antropólogo  habla de cultura norteamericana sin tener un  entendimiento muy claro de lo que una frase así puede significar” […] (A. Gupta y J. Ferguson, 1992).

El sabor a menta, la tierra colorada, los mates de Elena, el calor del Chaco, paisajes sonoros… inevitables evocaciones múltiples; intacta memoria perceptosensorial. En mi espacio próximo un supermercado “chino” vende yerba mate por dos euros y noventa y cinco céntimos, en Paraguay quince mil guaraníes creo recordar…

Explorando las experiencias que construyen diferencias entre los espacios notablemente interconectados, ¿Qué procesos pueden resultar observables para responder adecuada e históricamente acerca del significado de identidad y territorio?.

Sigo con los mates quién sabe dónde, intentando responder a una responsable labor antropológica

#territorios #identidades ##globalizaciones

 

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Con-texto

Releyendo diferentes propuestas teóricas que tratan sobre la importancia de tener en cuenta los procesos de globalización social, política, económica y jurídica como puede ser la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), me pregunto acerca de las dificultades contextuales de su aplicabilidad o expresado en términos antropológicos cuáles son los denominados límites de la comparación cultural y la debatida cuestión de la universalidad de significados. Propongo indagar en la naturaleza epistemológica de la categoría niñez (y/o niño/a) queriendo aproximarme a una breve reflexión desde la contemporaneidad, incorporando y reconociendo la perspectiva sistema-mundo para la comprensión de problemas sociales crossculturales y emergentes en el marco de un nuevo paradigma; yuxtaposiciones recurrentes ensambladas.

El “nene de la esquina” todas las noches asiste a una prejuzgada e ineludible tarea, el objetivo es poder vender algún caramelo o alfajor. Mientras tanto sus progenitores aguardan dentro de un coche a unos metros de distancia, esperan a que su hijo termine de “hacer la noche”. De acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño este tipo de actividades son consideradas, a priori,  como trabajo infantil, descuido parental y/o explotación; actividades que pueden llegar afectar el desarrollo y la crianza del niño (?).  Ya son más de las diez y hace frío, mas allá se acercan dos vecinas que hace varios días observan los punibles hechos. Ambas conocen muy bien las leyes pero también reconocen los territorios en los que apresuradamente se inserta. Todas las noches confirman cómo el “nene de la esquina” se pasea entre los coches que frenan ante la inminencia de un semáforo en rojo; valiosos segundos para conseguir algunos pesos. Preocupadas quizás por la proximidad espacio-territorial que las acerca al recientemente legislado des-cuido universal (?) se disponen a la acción. Ellas estaban allí. Cansadas de ver esa fotografía repetida deciden avisar a un patrullero de policía que, casualmente, circulaba por esas calles. Señalando hacia sus padres las vecinas y los agentes del orden se acercan al vehículo en cuestión. El niño asustado y nervioso, llora, pide que no le hagan nada a sus padres, se encuentra visiblemente avergonzado. Esperando una reacción por parte de los padres quizás incluso algo violenta las vecinas se alejan unos pasos mientras que el cuerpo de seguridad interroga a los padres, preguntando por lo ocurrido les recuerdan de modo un tanto sui géneris la legislación vigente; los globalmente acusados, responden:

“Sabemos que no está bien, pero es que no tenemos para comer y si nos ponemos a pedir nosotros nadie pararía, por eso cuidamos de nuestro hijo desde el coche para que el nos ayude vendiendo algo. No tenemos trabajo, vendemos pescados que nosotros mismos sacamos de la laguna: mirá, aca tenés, ves que no miento, hoy no vendimos nada, ya no sabemos qué hacer, tenemos cinco hijos y nos ayudamos entre todos para poder comer”. (Nota de campo, agosto de 2015)

Los agentes y las vecinas se miraron, y tras unos segundos de silencio colectivo, de forma tácita, se repartieron las funciones. Los primeros volvieron recordar la Ley de manera somera porque saben de todo el Olvido… las segundas dieron de imprevisto algunas cajas de leche a la familia. Cuidado repartido (?). En ese momento la duda se había instalado en las miradas de los intervinientes y ya no importaba si el testimonio era cierto o no porque el contexto era irrefutable, todo podía ser posible e irreductible a categorías dicotómicas. Aquí reside la importancia de comprender los procesos de globalización, complejidades subalternas en el corazón del entramado panóptico. Aquella noche todo se mezcló…

Hoy me sigo preguntando,  ¿Qué tipo de relaciones se establecen entre el contexto y la Niñez, y cómo estas relaciones pueden modificar los criterios a tener en cuenta en la construcción de la categoría en cuestión?, por último, ¿Y el Interés Superior, qué tipo de interés es?

 

#contextos #niñez #territorios

Imagen propia: Encuentro Niñez y Territorio, ciudad de Buenos Aires 2015

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El caso Marina Kue

La incipiente Red Paraguaya de Antropología, de la cual formo parte, manifiesta y comparte el más profundo rechazo contra la sentencia condenatoria de once campesinos hallados culpables de la “masacre de Curuguaty” ocurrida el 15 de junio de 2012:

Manifiesto de la Red Paraguaya de Antropología sobre Curuguaty 

Como Red Paraguaya de Antropología, exigimos ABSOLUCIÓN YA!

+info Caso Marina Kue:

http://quepasoencuruguaty.org/

#Paraguay #Curuguaty #MarinaKue

 

 

 

 

 

Distorsiones

Durante el acto de comer dispongo de una oportunidad inconmensurable para contemplar, saborear, aprehender e in-coporar cada una de las transformaciones que han transitado los recursos en/de la Tierra hasta convertirse en mi alimento. Momento transmutador. Proceso que permite re-conocerme en mis elecciones. También puede ser una ocasión pertinente para la reflexión sobre las distorsiones del mercado y sus intencionadas, colectivas y no fortuitas fluctuaciones. Nada es gratis. Todavía no me depositaron el sueldo y con dos euros y medio como frutas exóticas a buen precio: fiebre por el oro y jornalerx a destajo en Surinám; capital transnacional en las Caimán; golpe de estado en Pakistán; y para un musulmán terminó el Ramadán. Todo a la vez. Sabores desbordados. Yuxtaposiciones inherentes no isomórficas. Plasticidad neuronal flexible y no del todo irreversible. Distorsiones temporo-espaciales producen en mí alteraciones percepto-sensoriales, inmutabilidad compartida, espacios difusos que muchas veces me alejan del suelo, veo borroso, no os veo, me veo (?)

 #espacios #ritos #globalizaciones

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SIN CATEGORÍAS

La cuestión de género y la diversidad sexual es una cuestión que nos incumbe a todxs y desde la Niñez hasta la llamada Tercer Edad. Los referentes ideales que proclama el pensamiento hegemónico nunca han existido realmente. Ideas que nos vienen esclavizando, prohibiendo, des-humanizando. Desde los comienzos de la Baja Edad Media en adelante la configuración panóptica del control sobre, en y desde los cuerpos se ha venido reproduciendo en cada institución social. El disfrute y goce de los sexos se convierte progresivamente en algo oscuro, tendencioso, y sólo reservado legítimamente para determinados tipos de actores y en determinadas circunstancias.  Desestimadas las diversas alteridades, nace el “orgullo” de ser en plenitud, deseo silenciado y blasfemado. El Orgullo no es arrogancia, ni vanidad, las palabras suelen jugarnos malas pasadas si antes no tenemos en cuenta el contexto (!). Parafraseando a Theodore Zeldin, la Humanidad se volvería inmensamente rica si se dispusiera a contar cuáles son sus más profundos deseos, compartiendo sueños y experiencias, el sexo, la sexualidad y nuestras relaciones en general se revitalizarían de tal manera que cambiaría el mundo de manera insospechada; porque somos Hijxs de la Diversidad:

                                                                     #Pride2016

Imagen: fotolog.com

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YUCATÁN

La primera vez que monté en bicicleta fue con la ayuda de un familiar. Necesitaba rueditas a los costados porque el tránsito no era continuado y mi primo algunos años mayor me empujaba. Se había propuesto enseñarme a andar. Los primeros intentos fueron fallidos, algún que otro raspón en las rodillas, algúna que otra demostración, consejos técnicos y sobre todo mucha observación porque mi (s) cuerpo (s) no sabía. Pasaban las horas sin tiempo…

El primer día que lo conseguí (mos) recuerdo una sensación de vértigo enorme, era una experiencia nueva y apasionante. Actitud reveladora. Pronto entendí que de mí dependía la permanencia y continuidad en el andar. Soñaba con recorrer nuevos lugares, incluso hasta volar, ah…qué tiempos aquellos…

Mi cuerpo en movimiento podía transforme y transformar los paisajes. Si algún día estaba cansada sabía que alguien delante de mí tomaría la iniciativa para luego pronto sumarme al paseo. Buscaba encontrar nuevos momentos para escaparme y ser yo en plenitud, la sensación del aire en la cara constataba firmemente mi vitalidad, mi elección.

Ya había arrancado (!), salíamos a recorrer las calles del barrio, y mi hermano algo menor sería el siguiente en conseguirlo. Con el paso de los años nunca olvidaría cómo hacerlo: La permanencia en el andar es una actitud fundamental, modo-de- ser-esencial, actitud-en-relación, resistencia aprehendida, resistencia cotidiana…

#México #resistencias #procesos

Imágen propia: Península de Yucatán

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LEGADO ACHÉ

Caminando por las calles de Asunción, en Paraguay, un domingo de primavera con bastante calor y sin prácticamente asuncenxs en la ciudad, tuvo lugar el inicio de un ritual: mi bautismo.

Las calles de la capital paraguaya parecían revivir los días en que no se podía circular por la vía pública libremente, parecía que el tiempo se había detenido. Entre reflexiones y pensamientos encontrados acerca de la naturaleza aparente de ausencia de vida social mi memoria se dedicaba a comparar domingo (s) y cultura (s). Era la primera vez que visitaba en profundidad aquellos lugares, y sin conocer en absoluto las calles por donde transitaba, había decidido salir a caminar sin mapa ni guía, excepto una única parada obligatoria para ir al baño en una gasolinera y de paso preguntar al dependiente dónde estaba “el centro”.

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Después de un largo recorrido viendo abundante vegetación, casas que quizás a simple vista y a los ojos de un posible turista europeo puedan parecer “abandonadas”, algún que otro coche circulando, la puerta del museo Andrés Barbero, y un sin fin de nuevas fotografías, destaco, los carteles y pintadas de la Universidad Nacional de Asunción denunciando corrupción y dictadura. Más adelante y durante algunos metros se apoderó de mí una sensación extraña quizás un estado liminal, atemporal, aestructural (?). Imposible categorizar mi experiencia de manera precisa, el pasado y el presente se estaban conjugando a la vez y de manera acelerada, mis significados alternos dejaban de servirme. A medida que avanzaba veía al final de una bocacalle ropa tendida, quizás chabolas integradas en el paisaje urbanístico (?), no podía ver bien, dos niños jugando en la calle lo confirmaron. Me miraron. Se trataba de un barrio “peligroso” me informaron más tarde. Extrañas y curiosas formas de peligrosidad pensé…

Más adelante una plaza vallada, comienzo a ver gente caminando, otrxs están sentadxs en el césped, la sensación seguía y me provocaba una inmensa curiosidad: estaban ocupando la plaza (?), vivían allí (?), qué tipo de encuentro era ese cuando toda una ciudad estaba ausente (?), quiénes eran (?). En esos instantes me di cuenta que tenía dos opciones: podía retroceder unos pasos y salir fuera y observar desde otra acera lo que estaba ocurriendo o situarme junto a lxs valladxs viendo y sintiendo como ellxs aquel paisaje de aislamiento. El tránsito hacia la temporalidad estaba teniendo lugar, mi elección lo confirmaba, y  sin dejar de avanzar me dirigí hacia esas familias, el humo de las brasas cocinando mandioca, algunas mujeres, niños y hombres observaban mi paso, al igual que la policía situada al otro lado; parecía que todo estaba transcurriendo en cámara lenta. Comprendí rápidamente que era una cuestión de Estado, eran ellxs, lxs primerxs y lxs últimos de una histórica y ancestral resistencia; allí conocí a Marciano un joven líder  del Pueblo Aché.

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En los días siguientes mi nuevo amigo ya había regresado a su lugar de residencia habitual, nos comunicábamos mediante WatsApp, esperando a que el tiempo mejore y así poder visitar su comunidad y sus gentes. Me había agradecido profundamente haber dedicado un poco de mi tiempo a escuchar sus reclamos aquel domingo en el que familias de diferentes pueblos se habían autoconvocado pidiendo otra vez más un poco de justicia: charlamos, hicimos fotos, grabamos entrevistas; nos reconocimos. Sin embargo, no pude responder a su invitación, las condiciones climáticas entre otras condiciones impidieron mi partida hacia el sur del país. La experiencia en los territorios y las nuevas tecnologías me estaban acercando mucho más de lo esperado a otras culturas,  otras cosmovisiones, a la contemporaneidad vivida a través de nuevas formas de comunicación:

Un día recibí un mensaje cuyo contenido terminó de transformar los aspectos materiales y simbólicos de los sitios de producción cultural, lo ritual y lo virtual, tan cerca y tan lejos (?), aspectos difusamente unidos mediante un lenguaje compartido cuya semántica transgrede lo lingüístico y se sitúa en otro orden de ideas. La comunicación no ha hecho otra cosa que expandirse proponiéndome una profunda reflexión acerca de los atributos y cualidades aún todavía por explorar entre las nuevas tecnologías, las cosmologías amerindias y las múltiples formas de comunicación transcultural; ancestralidad transespacial (?)

Hoy mi nuevo nombre es Atagi, espíritu de conejo, así me bautizo mi nuevo amigo en aquel mensaje y mi identidad transitó una vez más una nueva hibridación porque el legado aché ya es de algún modo parte de mí.

#territorios #ciberespacio #Sudamérica

Imágenes propias:  #Asunción #2015

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