Categoría: Etnografías

IV CONGRESO INTERNACIONAL DE ANTROPOLOGÍA AIBR

 

El próximo mes de Septiembre tendré una vez más la oportunidad de presentar algunos de mis últimos trabajos en el IV Congreso Internacional de Antropología AIBR (Antropólogos Iberoamericanos en Red) en la ciudad de Granada.

 

  1. INFANCIA (S) DESDE EL GRAN SUR: UNA MIRADA MULTISITUADA

(Panel: Historia, tiempo y edad)

Resumen

A partir de una experiencia de campo continuada de observación participante en una escuela rural situada en el Departamento de Presidente Hayes y del trabajo de campo llevado en la provincia de Buenos Aires con movimientos sociales, indígenas y/o campesinos, puedo comenzar a esbozar los aspectos metodológicos principales que han configurado esta etnografía multisituada y transterritorial de la infancia en/de Paraguay. Por otra parte, y en cuanto a los aspectos más teóricos y a modo de resumen comentaré brevemente dos cuestiones transversales: La construcción de la subjetividad política, y a su vez la visibilización de las formas de resistencia en/de la infancia. Ambos aspectos se imbrican en la configuración de una etnografía de este tipo ya que la misma reconoce en su génesis los agenciamientos de los actores subalternos. En este sentido, presentar una etnografía multisituada entendida como una herramienta método-espistemológica útil para la identificación de panoramas sociales emergentes o quizás poco explorados, implica la posibilidad de pensar en torno a la configuración de nuevos mapas en los que tiene lugar la acción social, política, económica y ecológica. La infancia a la luz de una etnografía multisituada deja entrever las relaciones de poder más allá de los lugares que habita.

2. EL CAMINO: UNA AUTO-ETNOGRAFÍA DE GÉNERO

(Panel: Género, feminismo y masculinidades IV)

Resumen

Esta comunicación tiene por finalidad la reflexión crítica en el marco de la disciplina antropológica en torno a una experiencia autoetnográfica del Camino de Santiago desde una perspectiva de género. Si bien existen diferentes narrativas vinculadas a la tradición peregrina, me resultó un tanto difícil hallar reflexiones contemporáneas en torno a la idea de tiempo; resistencia; subversión; espacio y  territorio con referencia al mismo. En este sentido el presente trabajo constituye un proyecto de investigación independiente elaborado para facilitar el tránsito por una experiencia de campo que permita explorar y producir conocimiento sobre determinados significados a partir de la crítica feminista. Es por ello que durante el transcurso del mismo me propuse observarme en relación con las categorías anteriormente mencionadas entendidas éstas como ejes transversalizadores de experiencias identitarias/alteritarias. Con inicio en la ciudad de Oporto y en el intento no del todo forzado de seguir un itinerario trazado por otros, comencé a recorrer una distancia de aproximada de doscientos cincuenta kilómetros con la mirada puesta en el lugar donde se encuentran las emociones junto a múltiples significados patriarcales, allí (o incluso quizás mucho antes) emerge esta experiencia.

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Experiencia de redes en el trabajo de campo

Los actores sociales forman parte de una red heterogénea de relaciones que rompen con las dicotomías excluyentes del tipo público/privado, formal/informal, sujeto/objeto, etic/emic, naturaleza/cultura. Ésta es una de las ideas que recoge la Teoría del Actor-Red cuyos máximos exponentes son Bruno Latour, Michell Callon y John Law, su propuesta ha contribuido entre otras cuestiones a la creación de puentes entre el análisis científico social y la tecnología. En este sentido, la capacidad de agencia (agency) de los actores adopta nuevas dimensiones superando los límtes de la diferenciación entre lo macro y lo micro, interconecta y relocaliza las prácticas cotidianas.

Por su parte y en el mismo orden de ideas la catedrática Teresa del Valle Murga de la Universidad del País Vasco,  quien participó en el II Congreso Internacional de Antropología AIBR, nos habla de su experiencia personal y metodológica con redes durante el proceso de investigación. La antropóloga ha creado “su propia bola”, tal y como lo expresa en el audio que sigue a continuación, para explicar de qué modo se ha desempeñado en el campo y cómo la noción de redes se encuentra interceptada por diversos factores entre los cuales se encuentra la historia personal y colectiva compartida de los grupos humanos que observamos (y en los que también participamos) como un factor primordial a tener en cuenta en la identificación de genealogías:

Audio. El potencial de las redes en el estudio de la memoria encarnada

Imagen: http://diarioti.com/

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II Congreso Internacional de Antropología (AIBR)

Como ya he comentado anteriormente en una de las entradas este año tuve la oportunidad de participar en el II Congreso Internacional de Antropología (AIBR), durante algunos días se propiciaron diversos y esperados encuentros en una disciplina que, como es sabido, requiere de largas estancias en compañía de una profunda e irremediable soledad.  Por este motivo comparto un breve dossier visual para dar a conocer a otros públicos qué hacemos los/as antropológos/as cuando no estamos en “el campo”.

El próximo año el punto de encuentro será en Puerto Vallarta (México), allí seguiremos intercambiando conocimiento acerca de “los otros”, miradas, experiencias, emociones y sensaciones complejas, que en el marco de la disciplina antropológica asumen un compromiso social, político y ético indiscutible.

+información: AIBR

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Tiempo de Niñez y territorios

 

El próximo 6 de septiembre comienza el II Congreso Internacional de Antropología AIBR “Identidad: Puentes, umbrales y muros”, en la ciudad de Barcelona. En este encuentro participarán figuras de renombre como el antropólogo colombiano Arturo Escobar, Tim Ingold desde Inglaterra o  Verena Stolcke antropóloga emérita de la Universidad de Barcelona; será un placer asistir a este acontecimiento junto a ellxs y otrxs colegas de iberoamérica.

 

Por mi parte y en respuesta a los compromisos asumidos en, para y con el campo (Marcus, 2001), presentaré una comunicación basada en un extenso trabajo de campo llevado a cabo en/de la provincia de Buenos Aires y en/del ciberespacio. El objetivo principal es presentar de qué modo elaboro preguntas de investigación a un objeto de estudio emergente en el marco del sistema-mundo y a partir  de la utilización de una herramienta método-epistemológica innovadora en el marco de los estudios de la Antropología de la Infancia: La etnografía multisituada (ibíd.). Por otra parte, esta comunicación busca visibilizar la realidad social  y política del conurbano boanerense en un escenario internacional para dar cuenta de los crecientes conflictos en torno a la niñez en el Gran Sur.
“Tiempo de Niñez y territorios: identificando procesos de de-construcción identitaria en la provincia de Buenos Aires”, es el título que da nombre a un trabajo inédito y que abordará estudios de casos problematizando en torno a cuestiones como la construcción del espacio diferencial (Lefebvre); formas de resistencia cotidiana (Scott); socialización  y construcción del nicho de desarrollo (Ramirez Goicoechea); modos de construcción social de la infancia (P. Ariès); la construcción de la subjetividad política en/desde la Niñez (S.V. Alvarado); o la Convención sobre los Derechos del Niño, legislación nacional, estados ausentes y escenarios emergentes:

 

“A partir de una experiencia continuada de observación participante en diferentes organizaciones sociales y/o políticas en la provincia de Buenos Aires, puedo comenzar a esbozar una primera aproximación crítica sobre los modos de organización, coordinación y comunicación de diferentes actores implicados en los procesos de deconstrucción identitaria en/desde la niñez. Las diversas estrategias de resistencia en los territorios me permitieron vislumbrar múltiples formas de apropiación urbana-callejera. Desde la perspectiva de la Antropología de la Infancia y a partir de los llamados procesos de globalización, la disputa y apropiación de los territorios en/desde la niñez, constituyen una realidad social emergente y observable a la luz de procesos políticos y sociales que cuestionan antiguos y vigentes paradigmas”.

+info: http://2016.aibr.org/es/

Fotografía: Fuente propia (Trabajo de campo, Buenos Aires, 2014).

http://2016.aibr.org/es/

 

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LEGADO ACHÉ

Caminando por las calles de Asunción, en Paraguay, un domingo de primavera con bastante calor y sin prácticamente asuncenxs en la ciudad, tuvo lugar el inicio de un ritual: mi bautismo.

Las calles de la capital paraguaya parecían revivir los días en que no se podía circular por la vía pública libremente, parecía que el tiempo se había detenido. Entre reflexiones y pensamientos encontrados acerca de la naturaleza aparente de ausencia de vida social mi memoria se dedicaba a comparar domingo (s) y cultura (s). Era la primera vez que visitaba en profundidad aquellos lugares, y sin conocer en absoluto las calles por donde transitaba, había decidido salir a caminar sin mapa ni guía, excepto una única parada obligatoria para ir al baño en una gasolinera y de paso preguntar al dependiente dónde estaba “el centro”.

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Después de un largo recorrido viendo abundante vegetación, casas que quizás a simple vista y a los ojos de un posible turista europeo puedan parecer “abandonadas”, algún que otro coche circulando, la puerta del museo Andrés Barbero, y un sin fin de nuevas fotografías, destaco, los carteles y pintadas de la Universidad Nacional de Asunción denunciando corrupción y dictadura. Más adelante y durante algunos metros se apoderó de mí una sensación extraña quizás un estado liminal, atemporal, aestructural (?). Imposible categorizar mi experiencia de manera precisa, el pasado y el presente se estaban conjugando a la vez y de manera acelerada, mis significados alternos dejaban de servirme. A medida que avanzaba veía al final de una bocacalle ropa tendida, quizás chabolas integradas en el paisaje urbanístico (?), no podía ver bien, dos niños jugando en la calle lo confirmaron. Me miraron. Se trataba de un barrio “peligroso” me informaron más tarde. Extrañas y curiosas formas de peligrosidad pensé…

Más adelante una plaza vallada, comienzo a ver gente caminando, otrxs están sentadxs en el césped, la sensación seguía y me provocaba una inmensa curiosidad: estaban ocupando la plaza (?), vivían allí (?), qué tipo de encuentro era ese cuando toda una ciudad estaba ausente (?), quiénes eran (?). En esos instantes me di cuenta que tenía dos opciones: podía retroceder unos pasos y salir fuera y observar desde otra acera lo que estaba ocurriendo o situarme junto a lxs valladxs viendo y sintiendo como ellxs aquel paisaje de aislamiento. El tránsito hacia la temporalidad estaba teniendo lugar, mi elección lo confirmaba, y  sin dejar de avanzar me dirigí hacia esas familias, el humo de las brasas cocinando mandioca, algunas mujeres, niños y hombres observaban mi paso, al igual que la policía situada al otro lado; parecía que todo estaba transcurriendo en cámara lenta. Comprendí rápidamente que era una cuestión de Estado, eran ellxs, lxs primerxs y lxs últimos de una histórica y ancestral resistencia; allí conocí a Marciano un joven líder  del Pueblo Aché.

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En los días siguientes mi nuevo amigo ya había regresado a su lugar de residencia habitual, nos comunicábamos mediante WatsApp, esperando a que el tiempo mejore y así poder visitar su comunidad y sus gentes. Me había agradecido profundamente haber dedicado un poco de mi tiempo a escuchar sus reclamos aquel domingo en el que familias de diferentes pueblos se habían autoconvocado pidiendo otra vez más un poco de justicia: charlamos, hicimos fotos, grabamos entrevistas; nos reconocimos. Sin embargo, no pude responder a su invitación, las condiciones climáticas entre otras condiciones impidieron mi partida hacia el sur del país. La experiencia en los territorios y las nuevas tecnologías me estaban acercando mucho más de lo esperado a otras culturas,  otras cosmovisiones, a la contemporaneidad vivida a través de nuevas formas de comunicación:

Un día recibí un mensaje cuyo contenido terminó de transformar los aspectos materiales y simbólicos de los sitios de producción cultural, lo ritual y lo virtual, tan cerca y tan lejos (?), aspectos difusamente unidos mediante un lenguaje compartido cuya semántica transgrede lo lingüístico y se sitúa en otro orden de ideas. La comunicación no ha hecho otra cosa que expandirse proponiéndome una profunda reflexión acerca de los atributos y cualidades aún todavía por explorar entre las nuevas tecnologías, las cosmologías amerindias y las múltiples formas de comunicación transcultural; ancestralidad transespacial (?)

Hoy mi nuevo nombre es Atagi, espíritu de conejo, así me bautizo mi nuevo amigo en aquel mensaje y mi identidad transitó una vez más una nueva hibridación porque el legado aché ya es de algún modo parte de mí.

#territorios #ciberespacio #Sudamérica

Imágenes propias:  #Asunción #2015

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Antropologías cotidianas

Respecto de la misión de la disciplina antropológica figuras consideradas los padres, como Franz Boas o Radcliffe Brown, se preguntaron en reiteradas ocasiones sobre su especificidad. El primero, conocido por su enfoque historicista, y el segundo, ligado al estructural-funcionalismo; ambos deseaban hallar las llamadas lógicas de producción cultural. Buscaban los ideales prototípicos a través de los rasgos típicamente primitivos, los que en Occidente se consideraban “primitivos”, tarea frecuente y fecunda en los primeros pasos por el continente africano. Descubrir y comprender las acciones-en-relación de los sujetos y los sentidos que cada grupo humano da a sus convenciones sociales es y sigue siendo una tarea de lxs antropólogxs. Las miradas que observan siguen en continua transformación y las reflexiones continúan girando en torno a las siguientes cuestiones:

i) ¿Cómo construye el investigador las categorías de análisis?

ii) ¿Qué criterios determinan que unas categorías sean comparables culturalmente entre sí?

iii) ¿Cuál es el contexto de interpretación que surge del proceso etnográfico?

 

museo la plata

Intentaré responder a estas preguntas con una experiencia reciente cuando tuve la oportunidad de colaborar con la Universidad de La Plata (Argentina) como ayudante del equipo docente de la licenciatura de Antropología. Durante aquellos meses mi tarea consistía en fomentar el diálogo entre alumnxs y docentes sobre otras perspectivas de abordaje de la disciplina teniendo en cuenta mi formación de grado en Antropología Social y Cultural en una universidad española. En este sentido las clases semanales fueron para mí un continuo ejercicio fortuito de comparación, aprovecho la ocasión para hacer público mi agradecimiento a las personas que lo hicieron posible.

 

museo2Estando al sur del Sur, imparable humedad, y la inagotable variedad de verdes en pleno corazón del Bosque de la ciudad de La Plata se encuentra la Facultad de Ciencias Naturales y Museo. La disposición de los asientos de lxs alumnxs, como si de un laboratorio de biología se tratase (frío marmol dispuesto a lo largo en filas paralelas), los paquetes de bizcochitos y galletitas junto a los termos del mate sobre las mesas de trabajo. Alumnxs y docentes compartiendo mate y experiencias. La influencia de P. Freire en la actitud de lxs docentes de no fomentar el “asistencialismo” en clase  y fundamentalmente las formas de abordar las categorías de análisis desde otras miradas formaban parte de un escenario particular ofreciendo un nuevo contexto de interpretación. Allí entre el marcado peso de la biología que el Museo de La Plata ejercía (y ejerce) en la licenciatura de Antropología y el interés del cuerpo docente de la asignatura por cambiar la perspectiva de abordaje, quizás entre la naturaleza y la cultura, releía las etnografías clásicas del siglo XX.

Antes de finalizar el curso la responsable de la cátedra me pidió que haga una breve presentación para lxs alumnxs de mi trabajo de campo llevado a cabo entre España, Argentina y Paraguay, para presentar otras formas de enfocar  la disciplina. Uno de mis objetivos fue proponer a lxs alumnxs un trabajo de campo comprometido con los sujetos subalternos, lxs excluídxs, mi antropología era (y es) feminista, reflexiva y decolonizadora; observo procesos contemporáneos de transversales e históricas colonizaciones. Busco mi propia antropología (al igual que lo han hecho otrxs antaño) y a la vez  intento que el conocimiento del otro sea un acto colectivo de participación para la construcción de espacios comunes para el diálogo. La etnografía que presenté no estaba exenta de emociones y compromiso social con el otro, quizás como una profunda forma de agradecimiento, tal y como propone en “Código de ética desde la base” un admirado antropólogo canadiense: Maximilian Forte.

Algunxs, creo, lo llegaron a entender, otrxs contestaron: “Yo quiero hacer ciencia”.

#antropología #pedagogía #culturas #categorías #etnogtafía #ciencia

Imágenes propias: #LaPlata #2015
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SUSTENTABILIDAD Y CONTACTO CULTURAL. ¿REALIDAD O UTOPÍA?

La adecuada gestión de los recursos naturales para la satisfacción de las necesidades vitales es un tema recurrente de debate actual que ha estado presente en las diferentes culturas a lo largo de la Historia, incluso en las llamadas culturas no desarrolladas. Las formas de entender y comprender los fenómenos de la Naturaleza y su gestión de modo favorable para la supervivencia de un determinado grupo social forman parte de las cosmovisiones de los pueblos. En el llamado mundo civilizado el paradigma cartesiano y su división dicotómica entre ser y estar-en-el-mundo, ha guiado cada uno de nuestros pasos en una carrera sin limites por la explotación de los recursos naturales. En contraposición a esta forma de pensamiento, en algunos lugares de nuestro planeta aún se conservan rasgos culturales de otras formas de supervivencia, el hábitat y los actores sociales que en ellos intervienen, son una especie de legado biosociocultural los cuales podrían empezar a considerarse como verdaderos y vivientes indicadores ecológicos y sociales del estado del Planeta.

El contacto cultural (o el contacto entre pueblos de culturas diferentes), presenta diferentes características de acuerdo a las diversas formas que puede llegar a adoptar el mismo, el ejemplo que voy a presentar es un caso a caballo entre un proceso de aculturación cultural y un proceso de asimilación cultural. El primero de ellos se manifiesta en el cambio de la cultura material, prácticas tradicionales y creencias, y el segundo, representa la absorción total o parcial del grupo étnico por parte de la sociedad dominante: La sociedad de mercado. En el caso de las culturas amerindias o culturas indígenas en América Latina, han sido las que mayor impacto han sufrido respecto a la cultura colonizadora y las que mayores perdidas han sufrido en términos de sustentabilidad, puesto que un elemento primordial de su sistema en equilibrio había sido expropiado: la Tierra. Concretamente el pensamiento andino-amazónico-chaqueño concibe la “Buena Vida” a partir de la observación de la naturaleza y el comportamiento del Universo. El eje que articula las relaciones entre sus miembros es el principio de reciprocidad comunitaria, principio económico-ecológico (implica dar al que necesita sin esperar algo cambio), la economía ha sido de supervivencia y los excedentes producidos se han almacenado para la reproducción del grupo y no tal y como conocemos en la actualidad la noción de acumulación capitalista pos-imperialista neolibera. La vida esta arraigada en el “estar-en-la-Tierra/Universo” como presente dinámico de la vida e inseparable del Todo. El contacto cultural trajo a estas culturas lo que Marx denominó fetichismo de la mercancía respecto a las propiedades que adquiere una cosa en el sistema de producción capitalista, el mismo concibe la tierra como una mercancía con un valor de uso y un valor de cambio que puede ser acumulado (y objetivado), alterando de este modo la totalidad de las relaciones ecológicas, económicas, sociales y políticas.

El caso concreto del pueblo Sanapaná y Angaité en el Chaco paraguayo son dos paradigmas de la región que presentan hoy problemas graves de supervivencia debido a varios aspectos que influyen en la sustentabilidad de sus comunidades. Aspectos políticos, económicos y sociales vehiculan la problemática ecológica de estos pueblos mermados por la desnutrición y lpor consiguiente la alta mortalidad. La contra cara de la situación descrita está compuesta por la otra realidad, la de los latifundistas o fazendeiros, palabra ésta última de origen portugués que hace referencia al patrón o dueño de la fazenda o hacienda; es “el que hace” -en terminos de producción- en oposición al que no “no hace”. En Paraguay en general, y en el Chaco en particular, desde la llegada de los primero colonizadores y posteriormente durante la larga dictadura de Stroessner hubo gran transferencia de tierras originarias a favor de manos extranjeras muchos de ellos provenientes de Brasil y/o de Portugal. De ahí la vigencia del termino para designar al que posee la tierra enmarcado siempre en la lógica de la economía de mercado -costo/beneficio- a través de explotaciones agrícolas y ganaderas cuyas características principales se podrían resumir, muy brevemente, en: Elevado nivel de concentración territorial trabajado -o explotado- por mano de obra muy barata y/o régimen de semi-escalvitud (servidumbre) de población indígena y mestiza, principalmente. Por otra parte la presencia de diversas ordenes religiosas que a modo de lo que se conoce como misiones llevan a cabo sus tareas intensivas de asimilación cultural, social y económica, y aunque el propósito aparente y prioritario de muchas de ellas sea llevar la Palabra de Dios y brindar ayuda humanitaria, algunas de ellas olvidan (?!) o desconocen que estos grupos étnicos tienen identidad etno-ecológica propia, a saber:

Cazadores y recolectores, nómadas y ecologistas por antonomasia, continuos inmigrantes en busca de víveres para su supervivencia. Son supervivientes de un genocidio que perdura hasta nuestros días y sobreviven (o al menos lo intentan), con los escasos recursos que proporciona el medio en el que viven. Ecológicamente el Chaco paraguayo se puede definir como una sabana sub-tropical templada, con sectores de suelo salino y gran variedad de flora y fauna dispersa por toda la superficie, aunque altamente condicionada por las estaciones seca y lluviosa. Por ello antaño estos pueblos transitaban por el territorio durante los cambios estacionales en un libre y continuo movimiento migratorio donde el perímetro territorial era mucho más extenso (por no decir ilimitado), permitiendo la perfecta reposición de la cadena trófica para la supervivencia de todos los componentes ecosistémicos. Es importante destacar que los impactos etno-ecológicos recibidos antes de la Conquista de carácter inter-tribal no supusieron, en modo alguno, una amenaza en términos de seguridad ambiental como la representada por el nuevo modelo de producción. Estas gentes han sido obligadas a cambiar su estilo de vida, y a trabajar marginados y en reiteradas ocasiones aislados de sus familias en núcleos urbanos como mano de obra ocasional. Si alguno de los lectores visita alguna vez este maravilloso pulmón de Sudamérica con sólo observar por unos momentos su estación de autobuses en su capital Asunción podrá ver con sus propios ojos imagines tan aberrantes de humillación y olvido que quizás difícilmente sus vidas puedan continuar del mismo modo.

Actualmente persisten -y resisten- en las llamadas tierras originarias, o en lo que ha quedado de ellas, puesto que son muy pocos los grupos que pueden jactarse de ello, ya que el avance de la frontera agropecuaria y el apoyo del Estado paraguayo a ciertos grupos económicos y/o religiosos (el caso de la comunidad menonita requiere estudio aparte), los obliga al desplazamiento forzoso permanente provocando graves repercusiones en la totalidad de las dimensiones antropológicas de los pueblos indígenas. Como si de un acto de resistencia pacífica se tratara, pareciera que esperaran ser convocados para así algún un día contar su verdadera historia. Quizás aún no sea demasiado tarde para aprender a escuchar el silencio en un mundo donde el ruido de la globalización nos subsume en una diáspora individualizadora. Cabe preguntar si somos capaces, después de más de cinco siglos de contacto cultural, de establecer un diálogo respetuoso que permita sentar las bases para la protección y el fomento de la sustentabilidad de las formas de vida sub-alternas, generando espacios participativos y equitativos de relaciones interculturales.

Imagen propia: Chaco Boreal, 2014

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