Categoría: Antropología Médica

La hoja de coca cura el síndrome de fatiga crónica — CISEI

Por Wilman Caichihua Robles* José Manuel Seminario Bisso, conocido como “El peregrino de la coca”, presidente de la Asociación Peruana de la Hoja de Coca (APEHCOCA), psicólogo y empresario, está de visita en Abancay-Apurímac hasta el 22 de julio y lo encontramos con su Coca Móvil en el parque Ocampo. Foto: Wilman Caichihua Seminario Bisso, […]

“Droga es aquello que sale de un laboratorio y planta es lo que brota de la Pachamama para que sea nuestro alimento”

a través de La hoja de coca cura el síndrome de fatiga crónica — CISEI

PLANTAS SAGRADAS EN LAS AMÉRICAS

“Más que hablar de una planta, se trata de la supervivencia de un Pueblo y de una cultura milenaria” […] “No queremos lucro, no quremos dinero, queremos la Vida” […]

El pasado mes de Febrero tuvo lugar el Encuentro Internacional Plantas Sagradas en las Américas organizado por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), sede Occidente, el Colectivo Drogas Política y Cultura y Chacruna en Ajijic. Con una gran variedad de ponencias y con una necesaria reflexión crítica, el debate producto del encuentro (poco o casi inexistente) entre académicos y líderes indígenas de diferentes regiones de las Américas, situó las jornadas en el campo de la salud, la política y el poder. Las diferentes ponencias ya pueden ser consultadas a través de YouTube:

 

Gracias Beatriz Caiuby Labate por compartirlo!

Más información: http://plantas-sagradas-americas.net/

Fuente imagen: http://themexicantimes.mx/plantas-sagradas-en-las-americas/

Esquizofrenia: Un abordaje antropológico

A lo largo del siglo XX son constantes las relaciones establecidas entre la disciplina médica y la Antropología en general, en el caso del presento libro ¿Has visto cómo llora un cerezo? Pasos hacia una antropología de la esquizofrenia, tiene por objeto abordar desde una mirada antropológica la esquizofrenia entendida como un fenómeno biopsicosociocultural, una apuesta entre la etnografía y la epistemología (o teoría) que recorre las tres dimensiones de la enfermedad: i) dimensión biológica y psicobiológicas (disease); ii) cultural (illness); y iii) social (sickness). El autor lleva a cabo un abordaje sistémico de los factores que es preciso tener en cuenta para comprender la esquizofrenia desde un punto de vista teórico y a su vez siempre con un pie en el campo llevando a cabo un análisis de la estructura de los discursos de sus informantes.

Reseña
Reseña

Así como en la década de los sesenta aparecieron diferentes trabajos sobre la psiquiatría como el célebre Historie de la folie à l´âge classique (Michael Foucault) o Asylums de Gossman en el marco teórico de la crítica posmoderna, éste texto quizás un tanto más moderado en cuanto a la crítica que lleva a cabo sobre la construcción sociocultural de la enfermedad y los fines para los que fue creada, propone una mirada sistémica de la cuestión dejando al lector incursionar en el juego pendular que se produce entre las categorías de naturaleza y cultura y su hilo conductor: el habla. Fruto del trabajo de camponen la red asistencial de Barcelona y de su larga trayectoria como investigador en el campo de los estudios sobre etnopsiquiatría y antropología, el autor propone un viaje de ida en el esmero por develar una definición de la esquizofrenia que incorpore las sapiencias de los individuos que la padecen. El texto se compone de cuatro breves ensayos que a modo de crítica reflexiva abordan: La enfermedad; la ciudad; el confinamiento; y el lenguaje. En primer lugar, en la enfermedad, identifica la problemática que emerge de la falta de consenso en la definición de la esquizofrenia y por lo tanto de su relativa indefinición. Desde las diversas teorías de sesgo biologicista (teoría dopaminérgica, estructural-lesional, vítica y génetica) hasta las dificultades por diferenciar método-epistemológicamente los estudios culturales de los sociales, pasando por el determinismo cultural que concibe que toda enfermedad es una construcción cultural y temporal. Por otra parte permite repensar la posición que ocupan determinadas ciencias en la jerarquía de la producción de conocimiento. A continuación, la ciudad, como espacio material en el cual tiene lugar la enfermedad y en el intento de encontrar un modelo explicativo capaz de representar la multiplicidad de realidades a partir de probar los límites del método de análisis (cuantitativo y/o cualitativo). La ciudad representa para el estudio de la esquizofrenia un paradigma de organización territorial en el que confluyen diferentes zonas yuxtapuestas siendo el caso de la ciudad de Barcelona un ejemplo que permite visibilizar y contrastar las diferentes explicaciones que se han venido ofreciendo en torno a la relación de indicadores demográficos y la emergencia de individuos diagnosticados con esquizofrenia. Seguidamente, las técnicas de investigación cualitativa como pueden ser las historias de vida, la observación participante o las entrevistas en profundidad constituyen un complemento necesario para la comprensión de las dinámicas que convergen en las grandes urbes. En el tercer capítulo titulado El Confinamiento explora las raíces histórico-sociales del manicomio y a su vez rastrea las experiencias vitales de uno de sus informantes, sus vínculos, encuentros y desencuentros con la comunidad. El confinamiento, o encierro, entendido como estrategia de control social antaño recluidos mayoritariamente en manicomios hoy los individuos pareciera ser que permanecen dentro de los muros imaginarios que proporcionan los psicofármacos, los mismos desempeñan una labor similar y, aunque si bien durante las últimas décadas han proliferado diferentes tratamientos de carácter ambulatorio, la autoridad del terapeuta en el proceso asistencial sigue siendo privilegiada dejando entrever los niveles de coerción ejercidos sobre los individuos. En este sentido y fiel a los discursos subalternos que proclama una antropología crítica el autor nos acerca el relato de su informante, Babu, sus experiencias y un modo particular de estructurar los enunciados desplazándose hacia una especie de zona gris (Moreno Feliú, 2010) que en el marco de las convenciones sociales constituyen una isla con sus propias reglas, un subterfugio del lenguaje. Por último, el ensayo titulado lenguaje, analiza la estructuración y los diferentes modos de construcción social de realidades entre individuos con esquizofrenia. El delirio, estructuras, sentido y lenguaje, aspectos que en el análisis de las entrevistas de los informantes pueden trasladarnos al mundo de los otros, ya que al final de cuentas el uso del lenguaje es el aspecto que nos diferencia y que también de manera inalienable permite el encuentro. ¿Cúales podrían ser los aspectos más relevantes a tener en cuenta en el transcurso de la lectura?. En mi opinión observo dos aspectos que en el transcurso de la disciplina antropológica han tenido diferentes repercusiones y que en la actualidad siguen formando parte del trabajo de campo y también de la tarea de descripción narrativa y construcción literaria del género etnográfico. En el libro El antropólogo como autor de Clifford Geertz (1989), éste autor presenta las dificultades por las que transita el etnógrafo en la compleja labor de encontrar el equilibrio entre las experiencias subjetivas vividas en el campo y la necesaria objetividad para la producción de conocimiento. Un ejercicio de continua auto reflexión para todo antropólogo que se precie de tal y que no siempre es un objetivo alcanzado. Sin embargo, entiendo que después de una lectura profunda puedo decir que éste objetivo fue satisfecho en la medida que constituye un trabajo exploratorio e incipiente en el campo de la Antropología. Un segundo aspecto a tener en cuenta, tiene que ver con el rol del antropólogo en el campo, su posicionamiento y relación con los informantes. Otra vez Clifford Geertz (Ibíd.) nos habla acerca del desempeño de la labor del etnógrafo y la capacidad de gestión de los vínculos interpersonales. También y posteriormente Georges Marcus (2001) reconoce la necesidad de desarrollar una especie de rol circunstancial como activista en el campo, en este sentido, puede quedar la reflexión sobre la finalidad social y el compromiso con los sujetos observados en un texto que desde el comienzo busca establecer puentes entre nuestro mundo y la locura haciendo que pueda interesar no sólo al sector psiquiátrico y/o antropológico sino al público en general.

REFERENCIAS

-Clifford G. (1989). El antropólogo como autor. Barcelona: Paidós.

-Marcus G. (2001). La etnografía en/del sistema mundo. El surgimiento de a etnografía

multilocal. Alteridades, vol. 11, núm. 22, julio-diciembre, pp. 111-127, México

-Moreno Feliú (2010). En el corazón de la zona gris. Una lectura etnográfica de los campos

de Auschwitz. Madrid: Trotta

Enlace a editorial texto reseñado: http://www.publicacions.ub.edu/ficha.aspx?cod=05552

Imagen: https://www.viajejet.com/paisajes-primaverales/flor-de-cerezo/

Medicalización. II parte

“Los esclavos y los siervos -que normalmente no se atreven a rechazar de manera abierta las condiciones de su subordinación- muy probablemente crearán y defenderán, a escondidas, un espacio social en el cual se podrá expresar una disidencia marginal al discurso oficial de las relaciones de poder” […] . Los dominados y el arte de la resistencia (Scott, 2003: 19-20).

Para Foucault (1926-1984) comprender el desarrollo del sistema médico sólo es posible a partir de historizar la medicalización destacando, en primer lugar, la importancia de la intervención médica o el impacto de las prácticas médicas en los humanos a partir del siglo XVIII como estrategia de control social de los Estados incipientes principalmente Alemania, Francia e Ingalterra, en segundo lugar, reconocer el aumento del control sobre el cuerpo humano por parte de la medicina en contextos urbanos, y en tercer lugar, la economía política de la salud. A partir del estudio del surgimiento de los estados modernos europeos pone en evidencia la importancia de la medicalización como pilar fundamental de control social en el fortalecimiento hacia adentro de los mismos de cara a ordenar la vida cotidiana de pobres y ricos para el desarrollo de las formas de producción capitalista a partir del siglo XVIII. Es el caso de Alemania, Francia en Inglaterra tres Estados que han articulado diferentes modos de gestionar políticamente la medicina moderna y la sociedad. Responden al deseo (y necesidad) de conformar una medicina social . La medicina de estado alemana, la medicina urbana francesa, y la medicina de la fuerza laboral en Inglaterra me llevan a preguntarme:

¿Qué clase de medicina, o mejor aún la estrategia de control social, podría identificar en un Estado de Bienestar en claro retroceso teniendo en cuenta que los apoyos que antaño edificó hoy se sitúan en otro terreno?

Por ejemplo, el gasto público en Sanidad en España si bien creció 610,9 millones en 2016 esta cifra supone que el gasto público en Sanidad en 2016 alcanzó el 6,34% del PIB, una caída de 0,17 puntos respecto a 2015, cuando el gasto fue el 6,51% del PIB. Una de las partidas presupuestarias con más aumento en los últimos ejercicios han sido asignadas a Defensa, las palabras de María Dolores de Cospedal (1) (Ministra de Defensa) son lapidarias al respecto: “Si no tenemos garantizada nuestra defensa y nuestra seguridad, da igual tener garantizado el subsidio de desempleo o la sanidad pública o la mejor educación. Porque lo primero que necesita un país es seguridad” (El País, 23/03/2017).

A pesar de las diferencias que acabo de identificar, en la actualidad, siguen coexistiendo los tres sistemas médicos que mencionó Foucault (1990: 152) a saber: i) medicina asistencial para los más pobres, ii) medicina administrativa para cuestiones generales, y iii) una medicina privada para quien pueda pagarla. En el primer caso, y en relación a los datos aportados es evidente que la medicina asistencial pensada en sus comienzos para el control social de los más pobres se encuentra en retroceso con un tendencia al alza de una medicina asistencial mas general (e impersonal) y un aumento considerable de los sistemas médicos privados que vienen a ocupar el vacío que la falta de presupuesto público en materia sanitaria genera la precariedad del sistema médico llamado asistencial.

Por otra parte El informe Estamos Seguros (2) pone de manifiesto la actividad privada de instituciones aseguradoras en España destancando el elevado índice de penetración de los seguros médicos privados durante el último quinqueño. Según los datos arrojados más del 20% de las familias españolas tiene un seguro de salud, más el 8% correspondiente a seguro dental. La gestión del cuadro médico que ofrecen las diferentes compañías disponen de dos características esenciales: rapidez y eficacia. Con un sólo clic es posible acceder a un abanico de posibilidades a través de un comparador de precios adaptado a la medida del cliente/paciente. A finales de 2017 ya eran más de veinte las compañías que ofrecen y garantizan un servicio asistencial de calidad. A pesar de ello, aún la salud pública (en España) sigue siendo un símbolo de control territorial y demográfico por parte del Estado. Por último, a pesar de todo también es preciso reconocer, una resistencia cotidiana (Scott, 2003) en las prácticas de los profesionales de la salud, en las cuales pueden identificarse múltiples estrategias en defensa de otros modelos posibles.

Ver Medicalización. I parte: Aquí

Medicalización. I parte

[Fragmento de artículo presentado en el Máster Interuniversitario Antropología Médica y Salud Global URV – UB – CSIC]

Los conceptos de medicalización y las herramientas método-epistemológicas utilizadas para su abordaje han sido diversas en el campo de la Antropología Médica, sin embargo considero importante destacar que “la medicalización” (Comelles, 2003) ha sido un proceso que surgió en la Baja Edad Media y que continúa hasta nuestros días con un papel preponderante del modelo médico como productor de signficados culturales (p. 113-114). Las progresivas y diversas transformaciones producidas durante los últimos siglos en las sociedades occidentales modernas se pueden identificar en las representaciones acerca del cuerpo, las nociones de salud y enfermedad, el conocimiento experto así como en las instituciones y las formas de organización económica y social. En este sentido, en lo sucesivo llevaré a cabo un análisis crítico acerca de la vigencia de los conceptos de medicalización de tres autores: Illich; Foucault; y Navarro.

La medicalización según Iván Illich (1975):

Para este autor de cierta influencia intelectual anarquista cuyos aportes representaron una especie de ruptura radical en la década de los setenta en el modo de concebir el modelo médico heredado del pensamiento hegemónico occidental, siendo la medicina institucionalizada (Illich, 1975: 4) una verdadera amenza para la salud individual y colectiva. Partiendo de una especie de diagnóstico de la sociedad moderna en el cual destaca la crisis de confianza (Ibid.) cuya solución considera es una cuestión política en un estadio poscapitalista: La sociedad industrial. Por otra parte, y de manera complementaria a la anterior cuestión destaca la importancia de la asistencia mutua como camino para la recuperación de la autonomía de los individuos que en este periodo histórico han perdido o han delegado la capacidad de decidir sobre sí mismos. En este contexto surge la denominada epidemia yatrogénica manifiesta en diferentes niveles (clínico, social y cultural) afectando todas las relaciones sociales en el marco de la sociedad industrial, es decir, constituye un fenómeno estructural. Esta especie de incursión evolucionista en la explicación de fenómenos complejos como es el caso del análisis de las consecuencias del proceso de medicalización en las sociedades modernas tiene a mi entender múltiples aristas que considero necesario explicar ya que, en primer lugar, los diferentes grupos humanos históricamente han establecido sus propias convenciones culturales para hacer frente a los momentos de crisis de lo contrario no existiría o no haría falta la labor antropológica para dar cuenta de la variabilidad cultural recogida en la evidencia empírica y etnográfica. En segundo lugar, da por sentado que la agencialidad (agency) es una cualidad subyacente a los individuos y no explica cuales son los factores que es preciso tener en cuenta en la emergencia o reforzamiento de dicha cualidad. En tercer lugar, y relacionada con la anterior, tiene una visión sesgada de la importancia del capital y de las relaciones de poder vinculadas a la toma de decisiones políticas en los diferentes ámbitos de la esfera social.

pastillero2

Para ejemplificar estas cuestiones tomaré por caso la etnografía de Timothy Mitchell (2002) titulada ¿Can the Mosquito Speak?, en la misma el autor describe de manera lo suficientemente detallada las relaciones que se establecen entre la guerra, la enfermedad y la agricultura. En julio de 1942 el mosquito Anopheles gambiae, explica, que albergaba en su interior una variedad maligna del parásito de la malaria llega a la presa de Asuán (Egipto) una de las obras de ingeniería más importantes del siglo XX y que puede ser considerada un hito en el intento del hombre en la domesticación de la naturaleza. A su vez era el comienzo de la epidemia de malaria. Continúa comentando que la economía política egipcia en materia de salud pública antes, durante y despúes de la Segunda Guerra mundial estuvo al servicio de los intereses del capital, identifica con nombres y apellidos cada uno de los actores y/o familias que se han beneficiado con determindas decisiones, fue concretamente la producción de algodón y caña de azúcar. Suspendida la producción de alimentos, el hambre y la malnutrición, aumentaban. Por aquellos años la producción de fertilizantes químicos tuvo un aumento exponencial, al igual que la alteración de todas las formas de vida que entraban en contacto con el DDT (dicloro-difenil-tricloroetano) debido a su estructura estable, insolubilidad en agua, y resistencia a la degradación por la luz y suelos (p. 331) afectando de este modo a toda la cadena alimentaria.

Fuente: http://www.germmagazine.com/long-live-the-legacy-of-rachel-carson-but-not-ddt/
Fuente: http://www.germmagazine.com/long-live-the-legacy-of-rachel-carson-but-not-ddt/

El tecnopoder, los avances de la industria química, las corporaciones transnacionales como Monsanto o incluso la Organización Mundial de la Salud no responden, como Illich sentenció, a cuestiones exclusivamente políticas (!). En este orden de ideas sería interesante reflexionar en torno a la capacidad de agencia de todos los individuos descritos por Illich con el objeto de profundizar en la viabilidad de su propuesta en los tiempos que corren.

En este sentido sigo a Díaz de Rada (2010) que adapta la definición de agencia de Paul Kockelman (2007: 375):

“La agencia puede entenderse inicialmente como el control relativamente flexible de los medios en relación con la obtención de fines […]. Decir que una entidad tiene más agencia que otra entidad es decir que dispone de una mayor flebilidad […]. Cuanto mayor es la agencia de que uno dispone sobre un proceso, más suceptible de ser tenido como responsable de su resultado […] (p. 37).

Volviendo al ejemplo de la construcción del estado moderno egipcio, el saber experto y la heterogeneidad de factores que entran en juego en los asuntos de salud pública, quizás habría que recordar que el texto de Illich fue publicado en un contexto de emergencia de utopías acerca del futuro de las sociedades modernas y de sus formas de resistencia. Puedo percibir en este sentido el influjo de las teorías sobre el desarrollo y ese deseo por parte de algunos teóricos de reafirmar (aunque quizás sin quererlo) los pilares de ideas desarrollistas y la creencia en cierto modo en el evolucionismo multilineal de las sociedades. Los sucesos posteriores a un lado y otro del Río Grande situarían su obra en una especie de declaración de intenciones muy loable pero que quizás habría que resituarla en contextos concretos complejizando más en profundidad en la capacidad de agencia entendida como cualidad de la acción humana que se construye socialmente en cada tiempo y lugar de manera específica.

Referencias

Comelles J.M. (2003). Cultura y salud. De la negación al regreso de la cultura en medicina.

Quaderns de l´Institut Català d´Antropologia. Num. 19 (pp. 111-131).

Díaz de Rada A. (2010). Cultura, antropología y otras tonterías. Madrid. Trotta.

Illich I. (1975). Némesis Médica. La expropiación de la salud. Barcelona. Barral Editores

Mitchell T. (2013). ¿Puede hablar el mosquito?. En Cañedo Rodríguez M. (Ed.). Cosmopolíticas. Perspectivas antropológicas (pp. 299-340). Madrid: España. Editorial Trotta.