Archivo de la categoría: Actualidad

Con-texto

Releyendo diferentes propuestas teóricas que tratan sobre la importancia de tener en cuenta los procesos de globalización social, política, económica y jurídica como puede ser la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), me pregunto acerca de las dificultades contextuales de su aplicabilidad o expresado en términos antropológicos cuáles son los denominados límites de la comparación cultural y la debatida cuestión de la universalidad de significados. Propongo indagar en la naturaleza epistemológica de la categoría niñez (y/o niño/a) queriendo aproximarme a una breve reflexión desde la contemporaneidad, incorporando y reconociendo la perspectiva sistema-mundo para la comprensión de problemas sociales crossculturales y emergentes en el marco de un nuevo paradigma; yuxtaposiciones recurrentes ensambladas.

El “nene de la esquina” todas las noches asiste a una prejuzgada e ineludible tarea, el objetivo es poder vender algún caramelo o alfajor. Mientras tanto sus progenitores aguardan dentro de un coche a unos metros de distancia, esperan a que su hijo termine de “hacer la noche”. De acuerdo con la Convención sobre los Derechos del Niño este tipo de actividades son consideradas, a priori,  como trabajo infantil, descuido parental y/o explotación; actividades que pueden llegar afectar el desarrollo y la crianza del niño (?).  Ya son más de las diez y hace frío, mas allá se acercan dos vecinas que hace varios días observan los punibles hechos. Ambas conocen muy bien las leyes pero también reconocen los territorios en los que apresuradamente se inserta. Todas las noches confirman cómo el “nene de la esquina” se pasea entre los coches que frenan ante la inminencia de un semáforo en rojo; valiosos segundos para conseguir algunos pesos. Preocupadas quizás por la proximidad espacio-territorial que las acerca al recientemente legislado des-cuido universal (?) se disponen a la acción. Ellas estaban allí. Cansadas de ver esa fotografía repetida deciden avisar a un patrullero de policía que, casualmente, circulaba por esas calles. Señalando hacia sus padres las vecinas y los agentes del orden se acercan al vehículo en cuestión. El niño asustado y nervioso, llora, pide que no le hagan nada a sus padres, se encuentra visiblemente avergonzado. Esperando una reacción por parte de los padres quizás incluso algo violenta las vecinas se alejan unos pasos mientras que el cuerpo de seguridad interroga a los padres, preguntando por lo ocurrido les recuerdan de modo un tanto sui géneris la legislación vigente; los globalmente acusados, responden:

“Sabemos que no está bien, pero es que no tenemos para comer y si nos ponemos a pedir nosotros nadie pararía, por eso cuidamos de nuestro hijo desde el coche para que el nos ayude vendiendo algo. No tenemos trabajo, vendemos pescados que nosotros mismos sacamos de la laguna: mirá, aca tenés, ves que no miento, hoy no vendimos nada, ya no sabemos qué hacer, tenemos cinco hijos y nos ayudamos entre todos para poder comer”. (Nota de campo, agosto de 2015)

Los agentes y las vecinas se miraron, y tras unos segundos de silencio colectivo, de forma tácita, se repartieron las funciones. Los primeros volvieron recordar la Ley de manera somera porque saben de todo el Olvido… las segundas dieron de imprevisto algunas cajas de leche a la familia. Cuidado repartido (?). En ese momento la duda se había instalado en las miradas de los intervinientes y ya no importaba si el testimonio era cierto o no porque el contexto era irrefutable, todo podía ser posible e irreductible a categorías dicotómicas. Aquí reside la importancia de comprender los procesos de globalización, complejidades subalternas en el corazón del entramado panóptico. Aquella noche todo se mezcló…

Hoy me sigo preguntando,  ¿Qué tipo de relaciones se establecen entre el contexto y la Niñez, y cómo estas relaciones pueden modificar los criterios a tener en cuenta en la construcción de la categoría en cuestión?, por último, ¿Y el Interés Superior, qué tipo de interés es?

 

#contextos #niñez #territorios

Imagen propia: Encuentro Niñez y Territorio, ciudad de Buenos Aires 2015

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

El caso Marina Kue

La incipiente Red Paraguaya de Antropología, de la cual formo parte, manifiesta y comparte el más profundo rechazo contra la sentencia condenatoria de once campesinos hallados culpables de la “masacre de Curuguaty” ocurrida el 15 de junio de 2012:

Manifiesto de la Red Paraguaya de Antropología sobre Curuguaty 

Como Red Paraguaya de Antropología, exigimos ABSOLUCIÓN YA!

+info Caso Marina Kue:

http://quepasoencuruguaty.org/

#Paraguay #Curuguaty #MarinaKue

 

 

 

 

 

SUSTENTABILIDAD Y CONTACTO CULTURAL. ¿REALIDAD O UTOPÍA?

La adecuada gestión de los recursos naturales para la satisfacción de las necesidades vitales es un tema recurrente de debate actual que ha estado presente en las diferentes culturas a lo largo de la Historia, incluso en las llamadas culturas no desarrolladas. Las formas de entender y comprender los fenómenos de la Naturaleza y su gestión de modo favorable para la supervivencia de un determinado grupo social forman parte de las cosmovisiones de los pueblos. En el llamado mundo civilizado el paradigma cartesiano y su división dicotómica entre ser y estar-en-el-mundo, ha guiado cada uno de nuestros pasos en una carrera sin limites por la explotación de los recursos naturales. En contraposición a esta forma de pensamiento, en algunos lugares de nuestro planeta aún se conservan rasgos culturales de otras formas de supervivencia, el hábitat y los actores sociales que en ellos intervienen, son una especie de legado biosociocultural los cuales podrían empezar a considerarse como verdaderos y vivientes indicadores ecológicos y sociales del estado del Planeta.

El contacto cultural (o el contacto entre pueblos de culturas diferentes), presenta diferentes características de acuerdo a las diversas formas que puede llegar a adoptar el mismo, el ejemplo que voy a presentar es un caso a caballo entre un proceso de aculturación cultural y un proceso de asimilación cultural. El primero de ellos se manifiesta en el cambio de la cultura material, prácticas tradicionales y creencias, y el segundo, representa la absorción total o parcial del grupo étnico por parte de la sociedad dominante: La sociedad de mercado. En el caso de las culturas amerindias o culturas indígenas en América Latina, han sido las que mayor impacto han sufrido respecto a la cultura colonizadora y las que mayores perdidas han sufrido en términos de sustentabilidad, puesto que un elemento primordial de su sistema en equilibrio había sido expropiado: la Tierra. Concretamente el pensamiento andino-amazónico-chaqueño concibe la “Buena Vida” a partir de la observación de la naturaleza y el comportamiento del Universo. El eje que articula las relaciones entre sus miembros es el principio de reciprocidad comunitaria, principio económico-ecológico (implica dar al que necesita sin esperar algo cambio), la economía ha sido de supervivencia y los excedentes producidos se han almacenado para la reproducción del grupo y no tal y como conocemos en la actualidad la noción de acumulación capitalista pos-imperialista neolibera. La vida esta arraigada en el “estar-en-la-Tierra/Universo” como presente dinámico de la vida e inseparable del Todo. El contacto cultural trajo a estas culturas lo que Marx denominó fetichismo de la mercancía respecto a las propiedades que adquiere una cosa en el sistema de producción capitalista, el mismo concibe la tierra como una mercancía con un valor de uso y un valor de cambio que puede ser acumulado (y objetivado), alterando de este modo la totalidad de las relaciones ecológicas, económicas, sociales y políticas.

El caso concreto del pueblo Sanapaná y Angaité en el Chaco paraguayo son dos paradigmas de la región que presentan hoy problemas graves de supervivencia debido a varios aspectos que influyen en la sustentabilidad de sus comunidades. Aspectos políticos, económicos y sociales vehiculan la problemática ecológica de estos pueblos mermados por la desnutrición y lpor consiguiente la alta mortalidad. La contra cara de la situación descrita está compuesta por la otra realidad, la de los latifundistas o fazendeiros, palabra ésta última de origen portugués que hace referencia al patrón o dueño de la fazenda o hacienda; es “el que hace” -en terminos de producción- en oposición al que no “no hace”. En Paraguay en general, y en el Chaco en particular, desde la llegada de los primero colonizadores y posteriormente durante la larga dictadura de Stroessner hubo gran transferencia de tierras originarias a favor de manos extranjeras muchos de ellos provenientes de Brasil y/o de Portugal. De ahí la vigencia del termino para designar al que posee la tierra enmarcado siempre en la lógica de la economía de mercado -costo/beneficio- a través de explotaciones agrícolas y ganaderas cuyas características principales se podrían resumir, muy brevemente, en: Elevado nivel de concentración territorial trabajado -o explotado- por mano de obra muy barata y/o régimen de semi-escalvitud (servidumbre) de población indígena y mestiza, principalmente. Por otra parte la presencia de diversas ordenes religiosas que a modo de lo que se conoce como misiones llevan a cabo sus tareas intensivas de asimilación cultural, social y económica, y aunque el propósito aparente y prioritario de muchas de ellas sea llevar la Palabra de Dios y brindar ayuda humanitaria, algunas de ellas olvidan (?!) o desconocen que estos grupos étnicos tienen identidad etno-ecológica propia, a saber:

Cazadores y recolectores, nómadas y ecologistas por antonomasia, continuos inmigrantes en busca de víveres para su supervivencia. Son supervivientes de un genocidio que perdura hasta nuestros días y sobreviven (o al menos lo intentan), con los escasos recursos que proporciona el medio en el que viven. Ecológicamente el Chaco paraguayo se puede definir como una sabana sub-tropical templada, con sectores de suelo salino y gran variedad de flora y fauna dispersa por toda la superficie, aunque altamente condicionada por las estaciones seca y lluviosa. Por ello antaño estos pueblos transitaban por el territorio durante los cambios estacionales en un libre y continuo movimiento migratorio donde el perímetro territorial era mucho más extenso (por no decir ilimitado), permitiendo la perfecta reposición de la cadena trófica para la supervivencia de todos los componentes ecosistémicos. Es importante destacar que los impactos etno-ecológicos recibidos antes de la Conquista de carácter inter-tribal no supusieron, en modo alguno, una amenaza en términos de seguridad ambiental como la representada por el nuevo modelo de producción. Estas gentes han sido obligadas a cambiar su estilo de vida, y a trabajar marginados y en reiteradas ocasiones aislados de sus familias en núcleos urbanos como mano de obra ocasional. Si alguno de los lectores visita alguna vez este maravilloso pulmón de Sudamérica con sólo observar por unos momentos su estación de autobuses en su capital Asunción podrá ver con sus propios ojos imagines tan aberrantes de humillación y olvido que quizás difícilmente sus vidas puedan continuar del mismo modo.

Actualmente persisten -y resisten- en las llamadas tierras originarias, o en lo que ha quedado de ellas, puesto que son muy pocos los grupos que pueden jactarse de ello, ya que el avance de la frontera agropecuaria y el apoyo del Estado paraguayo a ciertos grupos económicos y/o religiosos (el caso de la comunidad menonita requiere estudio aparte), los obliga al desplazamiento forzoso permanente provocando graves repercusiones en la totalidad de las dimensiones antropológicas de los pueblos indígenas. Como si de un acto de resistencia pacífica se tratara, pareciera que esperaran ser convocados para así algún un día contar su verdadera historia. Quizás aún no sea demasiado tarde para aprender a escuchar el silencio en un mundo donde el ruido de la globalización nos subsume en una diáspora individualizadora. Cabe preguntar si somos capaces, después de más de cinco siglos de contacto cultural, de establecer un diálogo respetuoso que permita sentar las bases para la protección y el fomento de la sustentabilidad de las formas de vida sub-alternas, generando espacios participativos y equitativos de relaciones interculturales.

Imagen propia: Chaco Boreal, 2014

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.